Exposiciones para ver el finde (I)

Es “juernes”, muchos de nosotros ya estamos con la mente puesta en el fin de semana que llega en un abrir y cerrar de ojos y he pensado que sería buena idea hacer un recorrido por algunas expos que hay en Bilbao. Por si alguien se anima a pasear y disfrutar de ellas.

No van a estar todas las que son pero sí una selección de las que he visto (según vaya viendo más os iré informando):

Museo de Bellas Artes de Bilbao: a parte de la colección permanente que es muy amplia y variada (altamente recomendable darse una vuelta por todo el museo porque tiene obras increíbles) hasta este lunes está la exposición “Arte japonés y japonismo”. Sino os habéis acercado aún al museo para verla hacer un hueco antes del lunes para poder disfrutar de ella.

“La exposición Arte japonés y japonismo. Museo de Bellas Artes de Bilbao muestra, a través de los 221 objetos que reúne, las principales características de la estética japonesa, que podrían resumirse en la frase del filósofo Suzuki Daisetsu: «La belleza no está en la forma exterior, sino en el significado que ésta encierra»”.

Museo Guggenheim: ahora mismo en el Guggenheim pueden verse cuatro expos, a saber: Ragnar Kjartansson, the visitors (videoarte), El arte de nuestro tiempo. Obras maestras de las Colecciones Guggenheim, Selecciones de la colección del Museo Guggenheim Bilbao IV (termina este domingo) y George Braque. Esta última es una oportunidad de ver más de 200 piezas del artista reunidas en una misma exposición, ojo porque termina la semana que viene así que ya sabéis… aprovechad a acercaros al museo y de paso dar una vuelta por los alrededores que merecen muchísimo la pena.

“Esta exposición sitúa la obra del gran maestro del Cubismo Georges Braque en el lugar que le corresponde en la historia del arte, ofreciendo al espectador la posibilidad de redescubrir un trabajo exigente, inquieto y profundo.”

Sala Rekalde: situada en Alameda de Rekalde cerca de la plaza Moyua. Hasta el 12 de octubre se puede ver “Memoria de la diversidad” formada por una selección de 89 obras procedentes de la colección privada Ipiña-Bidaurrazaga.

“La colección tiene muchos recovecos y presenta no pocas aristas […] Su objetivo es querer abarcar lo más representativo de lo que se presenta en los distintos territorios. Consta de dibujos, pinturas, esculturas, fotografías, vídeos y documentaciones de los más importantes autores. A través de ellos pueden entenderse las actitudes y los planteamientos artísticos de los últimos cincuenta años.”

A la entrada de la sala podemos ver las obras de Andrea Acosta en el gabinete abstracto y en el escaparate “Monta tu T-Rex Party” de Álvaro Gil.

Bueno y esto es todo por este fin de semana. Si os animáis a pasaros por alguna de ellas espero vuestros comentarios y opiniones sobre lo que veáis.

¡Disfrutad del finde!

Shirley: visiones de una realidad…

Shirley_Visiones_de_una_realidad-236453252-large… O usar como excusa 13 cuadros de Edward Hopper para contar una historia.

Hace unas semanas me fui al cine a ver la película austriaca “Shirley: Visions of Reality” que el director Gustav Deutsch realizó en 2013. La primera sorpresa me la llevé cuando, para mi asombro, estuve viendo el pase completamente sola (esto hace que me plantee un montón de cosas pero este no es el post para hablar de ese tema, habría que analizar en profundidad el por qué de salas vacías, etc. y eso es meterse en camisas de once varas). A lo que íbamos, no seré yo quien me queje de haber tenido la oportunidad de ver este pedacito de obra maestra como si estuviese en el salón de mi casa pero con la última tecnología en lo que a proyecciones se refiere, ¡un lujo!.

Una serie de instantáneas de la vida de una actriz ficticia llamada Shirley sirven para unir 13 pinturas del famoso pintor estadounidense Edward Hopper en una fascinante síntesis del cine y de la pintura, una historia a la vez personal y política. Algunas de esas pinturas son, por ejemplo, “Office at Night” o “Morning in Sun”.

 

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 “Office at Night”. Óleo sobre lienzo, 1940.   

 

 

 

 

 

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Fotograma de la película representando “Office at Night”.

 

 

 

 

Cada parada en la vida tanto personal como profesional de Shirley desde los años 30 hasta la década de los 60 está detallada. La fecha no suele variar: o el 28 o el 29 a agosto de cada año. Sin embargo, la localización no es la misma. Por su parte, Shirley es una mujer poco convencional que no termina de comprender las relaciones tradicionales. Sus pensamientos llegan a nosotros a través de monólogos grabados con una voz en off y, además, cada episodio comienza con una grabación, normalmente de radio, que sitúa la vida de la actriz en las circunstancias políticas e históricas que se dan en el mundo que la rodea.

No soy experta en cine, más bien una aficionada que disfruta mucho viendo películas por lo que no puedo realizar una crítica al uso, esos aspectos se lo dejo a los entendidos. Yo sólo puedo acercarme a la película desde mi pasión por el arte y, en este caso en concreto, la que siento por Edward Hopper y su obra. En el 2012 hubo una exposición en el Museo Thyssen de Madrid sobre él y allí uno de los platos fuertes fue la recreación del cuadro de “Midnight in the Sun“. Por ello, desde el punto de vista del arte creo que esta película ha sabido captar a la perfección la esencia de los cuadros de Hopper: esa soledad que se puede apreciar en sus pinturas. El director ha sabido captarla a la perfección en cada uno de los fotogramas de la película. Se trata de una reflexión sobre el arte dentro del arte, Gustav es capaz de llevar a la gran pantalla el mundo pictórico que creó Hopper.

Esa soledad sobre la que Hopper cimentó su obra, que tanto reconocimiento ha tenido después de su muerte, está cada vez más presente en nuestro día a día. Por ello, tras el visionado de la película puedo asegurar que las cosas no se ven del mismo modo o, por lo menos, durante el tiempo que los fotogramas siguen grabados en nuestra retina.

Te guste o no la manera de enlazar los 13 cuadros a través de microrrelatos de la vida de Shirley, a todo amante de Edward Hopper la película le va a fascinar porque se va a sentir transportado dentro de ellos. Su obra cobra vida durante 92 min, en los que te olvidas de todo menos de disfrutar.

 

 

“Una película a ratos muy hipnótica, extrañamente rígida y escasamente cinematográfica, pues sigue siendo más arte pictórico que séptimo arte (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)”

Jordi Batlle Caminal: Fotogramas

“Una impresionante recreación cinematográfica de las imágenes y estados de ánimo de Hopper, que pone de una manera más polémica la obra del realista americano en un contexto social, político y cultural.”

Deborah Young: The Hollywood Reporter